¿Qué cualidades consideras imprescindibles en un directivo hoy?
Adaptabilidad, visión estratégica, empatía y una excelente gestión de las emociones. Hoy no basta con saber dirigir procesos; hay que saber inspirar personas, escuchar activamente y crear entornos donde el talento vibre. Un directivo debe ser capaz de liderar el cambio con cercanía y propósito, manteniendo la calma en la incertidumbre y transmitiendo confianza. La capacidad de gestionar las propias emociones y comprender las de los demás es clave para construir equipos resilientes y comprometidos.
¿Qué consejo te habría gustado recibir al inicio de tu carrera?
Que el liderazgo no se trata de tener todas las respuestas, sino de hacer las preguntas correctas y rodearte de personas que te complementen. Con el tiempo he aprendido que la vulnerabilidad es una gran fortaleza.
¿Qué talento buscas de forma recurrente al construir equipos?
Busco personas con curiosidad, mentalidad de aprendizaje y team players. El conocimiento técnico es importante (aptitud), pero la actitud es multiplicadora. Los core values son un elemento imprescindible. Generosidad, empatía, coraje, resiliencia… definen a los equipos y a nuestra cultura.
¿Qué prioridades de talento crees que son críticas para tu organización los próximos 3 años?
Desarrollar líderes que gestionen la complejidad y las emociones con agilidad, impulsar la digitalización y atraer perfiles innovadores que nos ayuden a evolucionar sin perder nuestra esencia. En definitiva, humanizar la combinación de tradición y transformación será clave para impulsar la sostenibilidad en un entorno BANI.
¿De qué iniciativas internas os sentís especialmente orgullosos?
De nuestros programas de desarrollo de liderazgo, de la apuesta por la formación continua y en especial, de nuestro Proyecto Pro X Culture. Hemos creado espacios donde las personas pueden crecer, compartir conocimiento y sentirse protagonistas del cambio. La transformación cultural va mucho más allá de los brindis: se construye desde dentro, impulsando la multidisciplinariedad, la polivalencia y el aprendizaje continuo como ejes estratégicos del desarrollo del talento. Hemos pasado de ser una organización nacional con vocación exportadora a consolidarnos como un grupo verdaderamente global, donde las personas amplían su mirada, cruzan fronteras funcionales y se convierten en protagonista del cambio.
¿Cómo crees que evolucionará el liderazgo en los próximos años?
Será más inclusivo, más colaborativo y orientado a propósito. El líder del futuro será un facilitador, alguien que conecta talento y genera confianza en entornos cada vez más híbridos y globales.
¿Qué habilidades deberán dominar los directivos del futuro?
Gestión del cambio, inteligencia emocional y pensamiento crítico. Además, la capacidad de aprender rápido y desaprender cuando sea necesario será esencial.
¿Qué te inspira de la nueva generación de profesionales que viene?
Su autenticidad y su compromiso con causas que trascienden lo profesional. Traen frescura, creatividad y una visión más sostenible y humana del trabajo.
¿Qué libro, película o referencia te ha impactado recientemente?
“Viceversa” de Mercedes Chacón, donde de manera brillante ofrece una perspectiva excelente sobre la vinculación entre el ámbito personal y profesional, y la importancia de disfrutar y aprender en cada uno de ellos a pesar de los retos que nos presenta la vida. Este libro habla de autenticidad, amor incondicional, aprendizaje, resiliencia y coraje. En definitiva, de vivir en plenitud y de cómo integrar nuestras emociones y experiencias para liderar con propósito sin perder el sentido del humor.
Si pudieras resumir tu filosofía profesional en una frase, ¿cuál sería?
“Ser un sherpa del talento: acompañar con autenticidad, fomentar el aprendizaje continuo y tener el coraje de impulsar cambios que permitan a las personas y a la organización alcanzar su mejor versión de manera sostenible. “
¿Qué consejo le darías a un futuro directivo/a de recursos humanos?
Escucha más de lo que hablas, entiende el negocio e impulsa siempre la perspectiva humana. Y, sobre todo, desarrollar la inteligencia emocional para tomar decisiones difíciles y afrontar conversaciones incómodas. Como dice Billie Jean King en su libro: “Pressure is a privilege”. Afrontar los momentos clave como una oportunidad, nos permite gestionar mejor las emociones y decidir con claridad. Ser parte del cambio es un privilegio: vívelo con autenticidad y determinación.










